Zeltia, la eterna promesa de los peces de colores

Son la eterna promesa del parqué y una empresa que genera confianza entre los inversores por su historia y su trayectoria. La compañía gallega Zeltia es una de las que despierta más sentimientos, generalmente positivos, entre los inversores españoles, aunque no hay que olvidar que acudir al mercado con los sentimientos como estrategia suele ser sinónimo de fracaso.

Zeltia tiene cierto halo de romanticismo en su historia, la búsqueda en el mar de algas que proporcionen células susceptibles de formar parte de una curación contra el cáncer. Su producto estrella es el Yondelis, un medicamento contra el cáncer de mama que podría también tener efectos positivos contra el cáncer de ovario. Es su punto fuerte y al mismo tiempo constituye su punto débil porque en función de si le aprueban o no la comercialización del medicamento en un determinado país, Zeltia ha subido o bajado en bolsa.

Puede ser una alternativa para tener en cartera en un pequeño porcentaje, pero teniendo en cuenta la alta volatilidad que acompaña de la mano al valor, sobre todo en función de las expectativas que se han depositado en la aprobación de la venta de su medicamento estrella en algún país. Los gráficos hablan muy claro de los valores en bolsa, pueden tener un potencial extraordinario, pero si no cumplen con lo previsto, el mercado castiga al valor. Así las cosas, el precio de los títulos de Zeltia llegó a superar los 25 euros en el año 2000, a mediados de diciembre de 2013, el precio apenas supera los 2 euros. Tratándose de una compañía ligada al ámbito farmacéutico, las expectativas en relación a los efectos de sus productos se cotizan aún con mayor intensidad, y por lo que parece, de momento Zeltia no ha dado con el medicamento que le dé el impulso necesario para coger el vuelo, como en su momento lo hizo el Yondelis.

El análisis del comportamiento de los valores confirma lo que muchos inversores no quieren ver, que las acciones nacen, crecen y en ocasiones mueren y desaparecen del parqué. Los números vienen a confirmar que la bolsa no entiende sino sus propios argumentos y que por mucho que un inversor se empeñe, no tiene por qué subir el precio de sus acciones.

Si se echa un vistazo a las hemerotecas, Zeltia está entre las eternas promesas del parqué que siempre están a punto de vivir una revalorización importante. Lo único que demuestran los números es que quien comprara títulos de esta compañía en el año 2000 ha perdido una cantidad importante de sus ahorros. Y además, está atrapado en una posición de la que va a ser muy complicado que salga airosamente.

Zeltia está a la espera de encontrar un soplo de aire fresco que le permita respirar y mejorar sus posiciones tanto en el mercado como en el parqué. Mientras tanto, las expectativas que se han generado para la compañía están bajo mínimos.