Reputación online para cargos públicos

Cuando hablamos de la reputación de una persona física nos referimos al prestigio, reconocimiento o notoriedad de la misma, y esto evidentemente, puede ganarse por varias razones. Por un lado, una buena obra o trabajo que haya llevado a cabo, los méritos en su estudio u ocupación, o simplemente por su nobleza. Hay muchos caminos por los que una persona pueda tener esa buena reputación. Sin embargo, existe la otra cara, es decir, la mala reputación que puede equivaler a la deshonra, ultraje o “mancha en su expediente” cuando realizó de forma errónea o ilegal un trabajo determinado.

En este siglo XIX, todo se une a la “era digital”, por lo que el reconocimiento o reputación también. Es lo que se denomina como reputación online. Pero, ¿qué es y en qué consiste?

La definición de la misma, es en parte, a la de la reputación de una persona física, solo que esa persona o marca está en el ámbito de Internet. A diferencia de la marca como tal, que se puede generar a través de medios publicitarios, la reputación en este medio internauta no está bajo el control del sujeto o la organización, pues “la fabrican” el resto de usuarios que tienen la libertad de poder dar su opinión o información a través de Internet. Aquí resulta muy fácil y barato verter esa serie de opiniones a través de mecanismos como foros, blogs o las tan usadas, Redes Sociales (RRSS). Es una fuente de información que nunca cierra sus puertas.

Cuando los comentarios, opiniones o informaciones son positivos, nos ayudan a fortalecer dicho prestigio; en cambio, al ser negativos nos afecta. No obstante, hay que recalcar que dichas críticas (sean positivas o negativas) pueden estar basadas en hechos reales o no. La reputación se consigue con mucho empeño, esfuerzo y dedicación, es decir, conlleva un cierto tiempo el darse a conocer. Pero la otra cara es más dura, ya que la misma notoriedad se puede destruir rápidamente. Por ello, debemos tener cuidado en cómo manejamos nuestra reputación digital, para que no estemos en manos de lo que opinen o dejen de opinar los demás. Por eso es importante la reputación online para cargos públicos.

Una página web con una marca personal bien desarrollada suele ser una página con autoridad dentro de su sector, porque no olvidemos que todo lo que afecta a lo online, también afectará a lo offline. Así, los usuarios podrán encontrarnos en cuanto a las búsquedas que ellos hagan de cara a nuestro sector. Por lo tanto, la primera página ya debe enseñar y reflejar qué es lo que hace nuestra empresa y a qué se dedica, o bien si es una marca, para qué target va dirigido y qués es lo que la diferencia de las demás. Prácticamente sólo el 10% de los usuarios no pasarán de la primera página de “nuestra web”.

Lo primero que ven los ojos humanos son las opiniones negativas, aunque existan de 100 comentarios, 2 negativas y el resto positivas. La curiosidad de la gente tiende o incita antes a saber las cosas malas. En cambio si lo vemos desde el lado contrario, ¡imagina lo que supondría tener muy buenos comentarios o juicios positivos en los resultados de búsqueda! Esto, sería sinónimo de una buena reputación online. Esto acarrearía más y más ventas, confianza y usuarios fidelizados.