Qué es el copyright

Traducido literalmente como “derecho de copia”, el copyright avala la protección jurídica que tiene cualquier obra artística. Libros, discos, investigaciones científicas, obras pictóricas o de cualquier otro tipo están protegidos mediante este sistema frente al plagio, es decir, frente a la posibilidad de que otra persona se apropie de los contenidos y los haga públicos con su nombre, beneficiándose económicamente del trabajo de otra persona.

Aunque parece que el copyright es una normativa relativamente moderna, sobre todo gracias a que ha ganado relevancia en los últimos años, cuando el mundo digital ha facilitado el acceso a multitud de creaciones, lo cierto es que cuenta ya con varios siglos de existencia. De hecho, la protección de los derechos de autor tiene su origen en el derecho anglosajón, concretamente en el año 1710, cuando el Estatuto de la Reina Ana determinó la protección de las obras publicadas durante un periodo de catorce años. La norma protegía y limitaba el derecho de las copias que se realizaran de una obra y, por tanto, de los beneficios obtenidos por la venta de la misma, al autor o, en su defecto, a aquel que hubiera comprado los derechos de reproducción como, por ejemplo, sucedía con las librerías.

De esta forma, quedaron bajo protección legal del copyright libros y folletos. No obstante, la evolución del derecho y, por supuesto, el desarrollo de las artes y de la tecnología ha ido ampliando el espectro de protección, abarcando desde obras dramáticas hasta sitios web, pasando por fotografías, comics, dibujos, pinturas, esculturas, obras musicales, programas informáticos y películas, entre otros. Sobre todos ellos, existen derechos de autor desde el momento de la creación de la obra, en muchas ocasiones, sin necesidad de que esta haya sido registrada legalmente.

La protección de los derechos de autor se establece de forma general durante 50 años, aunque las legislaciones particulares de cada país han llevado a que, en muchas ocasiones, la duración del copyright alcance hasta los 70 años. A partir de ese momento, las obras pasan a ser de dominio público, es decir, que cualquiera puede reproducirlas.

En España, los derechos de autor están protegidos mediante la Ley de la Propiedad Intelectual, aprobada el 11 de noviembre de 1987. No obstante, la necesidad de adaptar el texto a los avances tecnológicos y la necesidad de definir con mayor precisión, así como ampliar la protección de los derechos de autor, ha llevado a que la norma sufra diversas modificaciones, culminadas en las leyes 19/2006 y 23/2006. Según dicha normativa, los derechos de explotación de una obra se extienden a lo largo de la vida del autor y durante 70 años más tras la muerte del mismo.

Una de las particularidades de la legislación española es que reconoce el derecho a la copia privada. Es decir, a que se pueda realizar una copia de uso privado de cualquier obra sin permiso del autor. El principio básico de esta excepción es que no exista ánimo de lucro, es decir, que el que realiza la copia no se beneficie económicamente de dicha copia. Por ello, es posible utilizar copias de los originales con el objeto de que estos no se deterioren. Aunque esta excepción también sirvió de base para imponer el canon digital, es decir, para gravar la compra de soportes de grabación y grabadoras pensando que todos los usuarios eran potenciales copistas de obras con derechos de autor.