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Recomprar acciones. Suele ser una decisión bien recibida por los inversores. Es una manera de gestionar el exceso de liquidez o repartir los beneficios a los mismos que participan en la financiación. Al disminuir el número de acciones en el mercado, en circunstancias de estabilidad, se incrementaría su valor. Otra de las sensaciones que provoca esta estrategia entre los inversores es la confianza, ya que los responsables de la empresa al decidir llevar a cabo esta estrategia, consideran que su negocio está en un buen momento. No quiere decir que la recompra siempre conlleve una subida de los precios de las acciones.

La decisión de comprar por parte de altos cargos de la empresa. Los que tienen todo el conocimiento posible sobre los resultados de su actividad son una muestra perfecta del rumbo que va tomando la compañía. Para comprobar la reacción del mercado a los movimientos de los ejecutivos, los investigadores han observado el comportamiento de las acciones durante un año teniendo en cuenta tanto las compras como las ventas de las participaciones. Por tanto, la estrategia que empleen los ‘entendidos’ hace saber, generalmente, cuál será el beneficio para el mercado.

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Los efectos de la división de acciones. Una empresa que realiza este método sabe que utilizando una división en sus cinco mil acciones, generará diez mil, por lo que duplicará su exposición al mercado y por otro lado, reducirá el valor de cada una, que será la mitad. Según el criterio de algunos analistas, es síntoma de seguridad en los resultados económicos. Bajar el precio de la acción es un plan arriesgado si no hay confianza en que esto supondrá beneficios. Uno de los motivos que se aluden con más frecuencia es fomentar la compra de pequeños inversores. Un precio menor avivará la demanda y por tanto, el valor aumentará poco a poco.